Tu teléfono suena
con las manos ocupadas.
Suena mientras tienes las manos dentro de un motor, o sujetando a un perro que no quiere estar ahí. Y la cita que no coges se va a otro sitio. Construyo el sistema que contesta tu WhatsApp, entiende lo que piden y lo mete en tu agenda — y te pasa la conversación cuando hace falta que estés tú.
Hebra Studio es un estudio de automatización con IA para pymes: construyo el sistema que contesta tu WhatsApp, da la cita, anota el pedido, lee la factura y prepara el presupuesto, y lo dejo funcionando en tu negocio.

Tres cosas que puedes comprobar antes de escribirme
No te pido que te fíes de mí. Te pido cinco minutos y un móvil.
Rompe uno de los sistemas
Los cinco que hay aquí están funcionando de verdad, contra un calendario real. Sin registro y sin correo. Mándale una nota de voz en el idioma que quieras y mira qué hace con ella.
Léeme la letra pequeña primero
En Verificable está lo que afirmo y cómo comprobar cada cosa, incluido lo que todavía no tengo. Ahora mismo eso incluye una frase que preferirías no leer: cero clientes. Prefiero que la leas hoy a que la descubras luego.
Mira qué pasa si te fallo
Si el sistema falla más de una vez de cada veinte por culpa de mi trabajo, lo apago y te devuelvo el setup entero. Se mide sobre los primeros doscientos mensajes que atiende, y como muy tarde a los sesenta días con los que haya. Va firmado, y el informe que lo mide te lo entrego yo.
Nada está roto. Todo depende de alguien.
Tú, copiando de una app a otra
El mismo nombre, escrito cuatro veces: WhatsApp, calendario, ficha y factura. Y el que lo escribe eres tú, entre un cliente y el siguiente.
Decides a ojo
¿Cuánto has facturado este mes? Lo sabrás el domingo que te sientes con la caja de tickets. Para entonces ya has decidido a ojo.
Todo pasa por ti
“Si fulanito se enferma, el proceso se para.” Y fulanito, muchas veces, eres tú: los pedidos entran a tu teléfono y el resto lo llevas en la cabeza.
“Lo único que no hace ninguno es contestarle al que todavía no es cliente tuyo.”
Tu programa de gestión ya lleva las fichas, las facturas y la agenda, y hace bien en llevarlo. No te lo cambio. Yo cubro el hueco que deja: el que escribe un domingo a las nueve y todavía no es cliente tuyo.
Tu negocio te posee, no al revés
La falsa productividad, y lo que cuesta de verdad.
Horas caras en tareas baratas
Las horas que mejor cobras se te van confirmando citas y pasando facturas a mano, una a una. Tú, haciendo trabajo de robot.
El error que ves tarde
Una factura enviada dos veces. Un correo sin contestar. No te enteras por tu sistema: te enteras por el cliente.
Hoy no te deja pensar en mañana
Te sientas a pensar en el año que viene y suena el teléfono. A las ocho, con la persiana bajada, sigues cerrando lo de hoy.
Tu negocio, dentro de un Excel
Control_FINAL_v4.xlsx. Sabes que la fórmula de la columna H está rota, no te atreves a tocarla, y tu negocio entero vive dentro de ese Excel.
La Ruta de Trabajo
Tres pasos, y en ninguno te toca teclear
Diagnóstico
Me siento contigo una hora y miro cómo entra un pedido, quién lo teclea y dónde acaba. Sales con un documento: qué se automatiza, qué no y qué te ahorra.
Ingeniería
Me encierro en el taller. Tú no notas nada: sigues abriendo a las nueve y cobrando igual. Ni reuniones de seguimiento ni un correo pidiéndote que revises algo. Te aviso cuando funciona.
Despliegue
Lo instalo en tus cuentas, a tu nombre y con tus contraseñas. Te enseño a manejarlo en una tarde y me retiro. El mensaje al cliente sigue saliendo un domingo a las once, sin mí.
Catorce años arreglando lo que se rompe por dentro
Diez de esos catorce, dentro del IT de una gran corporación. Empecé en el service desk: donde aterrizan uno a uno los procesos rotos de una empresa, cada uno con un nombre y un enfado detrás. Una contraseña caducada un viernes a las siete. Un Excel que solo sabía abrir una persona, y esa persona estaba de vacaciones.
No aprendí a automatizar en un curso. Lo aprendí atendiendo las consecuencias de no hacerlo.
No te pido que me creas
Hebra Studio abrió en septiembre de 2026. Todavía no tengo logos de clientes que enseñarte, y no voy a inventármelos.
Tengo algo más difícil de falsificar: 5 sistemas funcionando hoy, sobre lo que tú les mandes, y construidos para que no tengas que creerme. Empieza por el de aquí abajo, que habla de tu negocio y no del mío. Si algo falla, lo verás fallar.
¿Y en tu negocio?
Escribe tu dominio y mira qué encuentra en tu negocio — con la cita de dónde lo ha visto. Debajo tienes otros 4 sistemas, funcionando ahora mismo.
Sin intermediarios
Trabajar con un estudio que acaba de abrir tiene un riesgo, y no voy a fingir que no. A cambio, el que contesta tu correo es el mismo que escribe tu código. Sin comerciales y sin que tu problema pase por tres personas antes de llegar a quien va a resolverlo.
Lo que cuesta, antes de que me lo preguntes
No publico una tarifa de todo, porque cada negocio trae los suyos. Sí publico la puerta de entrada, con su número, para que sepas si tiene sentido que hablemos antes de que los dos gastemos una hora.
El Recepcionista
Atiende los mensajes y las notas de voz que llegan a tu WhatsApp, entiende lo que te piden en el idioma en que te lo digan, lo agenda en tu calendario y te avisa. Y te pasa la conversación siempre que haga falta.
Precios sin IVA.
Qué entra
Tu número de siempre, en la vía oficial de WhatsApp. Tus servicios y tus precios como los dices tú. Tu calendario, el que ya usas. Le enseño con lo que ya has contestado. La salida a ti cuando no sepa algo. Un contrato sobre los datos de tus clientes. Y la tarde en que te enseño a llevarlo tú.
Qué no entra
Paneles a medida, facturación e integración con tu software de gestión. Eso es otro proyecto y otro precio, y te lo digo antes, no después.
Este es el precio de mis tres primeros clientes. Después sube. No es una promoción: es que todavía no tengo casos que enseñarte, y eso vale algo.
Y el número por delante: esto sale a cuenta a partir de unas 200 conversaciones al mes — conversaciones enteras, no los mensajes sueltos con los que se mide la garantía: son dos cuentas distintas. Por debajo probablemente no te compense — salvo que la mayoría entren cuando no puedes coger el teléfono, a las diez de la noche o con las manos ocupadas. Lo miramos en el diagnóstico, con tus horas, y decides tú.
¿Y si lo tuyo es otra cosa? Se presupuesta después de mirarlo. Te digo el número antes de empezar, y no empiezo hasta que lo hayas visto.
Una hora y te digo si tiene sentido
Soy uno solo y lo hago yo entero, así que el cupo es corto. Te cuesta una hora de tu calendario saber si lo tuyo tiene arreglo y cuánto cuesta.


